23 may. 2012

'House', hasta siempre cabronazo




"Cancer is boring" - House

Decimos adios a otra de las grandes, 'House' finalizó este lunes en FOX su octava y última temporada con un estreno simultáneo en FOX España, al igual que se hizo con el de 'Lost'. Muchas son las historias que hemos vivido con este irónico doctor y muchas las novedades que nos trajo y poco lo que ha evolucionado, será porque su creador, David Shore, no cree que las personas cambien. Adiós a otra de las series que pasará a la historia.

House ha tenido una recta final brillante, desde que nos enteramos del cáncer de Wilson (seguramente algo de lo que los guionistas tiraron tras saber que era la última temporada), aprovechando al máximo a los dos actores. Los cuatro últimos capítulos nos han demostrado que aparte de ser un gran procedimental médico con sus toques de humor, la serie es uno de los mejores dramas y tanto Hugh Laurie como Robert Sean Leonard destacan en ella como lo han hecho en toda la serie. Como viene siendo habitual, se produjo la reunión del casting para el episodio final en el que faltó Cuddy (Lisa Edelstein), pero no faltaron otros regulares en pasadas temporadas como Cameron (Jennifer Morrison, ahora en 'Once Upon a Time'), Trece (Olivia Wilde), Kutner (Kal Penn) o Amber (Anne Dudek), primero en forma de alucinaciones de House como ya ocurriese en la quinta temporada con Amber (aquella vez puesto de Vicodina y ésta de heroína) y más tarde en su funeral. Sí es verdad que en un momento así en los discursos se saca lo mejor de la persona... hasta que llega Wilson.


"House era un cabrón. Se reía de todos, parientes, compañeros, sus escasos amigos... cualquiera que no estuviera a la altura de sus ideales extremistas de integridad. Decía que estaba en una búsqueda heroica de la verdad, pero la verdad es que era un capullo amargado que le gustaba hacer a la gente miserable. Y lo demostró muriendo egoístamente, puesto de narcóticos, sin pensar en nadie. Una traición a todos los que se preocuparon por él." - Wilson


Y llega el final, dos amigos que deciden pasar los últimos meses aprovechando al máximo el tiempo que les queda juntos. Total, en unos meses uno estará muerto y el otro ha fingido su muerte para evitar la cárcel, "¿Es que nunca has visto el club de los poetas muertos? Carpe diem" proclama House ante la extrañeza de su equipo al ver que ha cogido un caso mientras espera al agente de la condicional y su amigo muere de cáncer. También nos muestra brevemente que será de los secundarios, Chase se quedará con su despacho tomando el relevo en su puesto y Foreman descubre la falsa muerte. Un final yendo a lo seguro (sí me he quedado con las ganas de ver como realmente moría), pero aún así un buen final para una gran serie.

A lo largo de las ocho temporadas han predominado los casos procedimentales, pero también hemos tenido capítulos en los que hemos podido conocer a Gregory House en profundidad, como en el galardonado 'Three Histories'. Y si tengo que quedarme con una temporada me quedo con la cuarta, pues el casting que hizo para escoger a su nuevo equipo me pareció el culmen de la genialidad y del humor en la aplicado a la serie (aunque como otras se viese afectada por el parón de la huelga de guionistas), también la séptima aportó bastante frescura a la serie cambiando durante media temporada con su relación con Cuddy (y su asombroso final), pero como siempre pasa, vuelta al principio. Los inicios de la sexta y la octava también fueron más que interesantes recluído en una institución mental y en la cárcel demostrándonos que no hay ambiente en el que el doctor no sobreviva. No me olvido de la primera por supuesto, ya que nos chocó ver por primera vez a un doctor con una personalidad tan peculiar, así como la rareza de sus casos.

El humor en la serie ha sido constante y como el dolor en su pierna, hiriente, para quién era el blanco de su ira por supuesto y verle pasando consulta es todo un lujo. Sus respuestas ante la ignorancia de los pacientes, sus experimentos con Wilson, sus bromas a Cuddy, sus intentos de hundir a sus compañeros de trabajo o su odio hacia el resto del personal del hospital. Es un personaje que nos quedará para el recuerdo como uno de los mejores y más característicos de la televisión.

Echaré de menos escuchar el Teadrop de Massive Attack de su cabecera, su humor ácido, su ironía, sus momentos cayendo en la solución del caso o las vejaciones a Cuddy, Wilson, Foreman, Chase, Taub, etc, etc. Todas estas cosas eran comunes a todos los episodios pero han sabido hacerlo de una manera en la que tras 177 capítulos resulta tan bueno como en su inicio. A ello se le une la enorme labor del gran Hugh Laurie que merece de una vez un Emmy.

¿Que te ha parecido el final? ¡Gracias por comentar!